El diputado provincial David Taranto expuso ante la cámara baja el estado deplorable en el que se encuentra esta vía: “Desde su inicio en 2007 hasta su inauguración en 2018, esta obra demandó 970 millones de pesos y lo que hoy enfrentamos no es una autopista moderna y segura, sino una trampa mortal: abandono, falta de mantenimiento y soluciones parche han convertido este tramo en un punto negro de accidentes fatales y tragedias evitables”.
El legislador exigió que Vialidad Nacional y las autoridades nacionales y provinciales dispongan, de inmediato, una reparación integral y estructural de la ruta. “No aceptaremos más parches ni medidas superficiales que solo buscan acallar reclamos o cumplir con fallos judiciales. Necesitamos una solución definitiva y duradera”, dijo.
En tanto, instó a la Provincia a tomar el control total de esta obra, “si la Nación mira para otro lado, tal como ha ocurrido en otros casos donde la inacción del Estado nacional dejó a la población a la deriva”.
“La integridad de nuestra población y la vitalidad del comercio regional dependen de soluciones definitivas y efectivas”, concluyó.